Teletransportación
Uno de tantos sábados, mientras agonizaba en los excesos del alcohol y el trasnochar, decidí evadir mi cuerpo a otras estancias más acogedoras. Cerré los ojos, y las palpitaciones, producto de los graves de la música, desaparecieron. El pegajoso olor del tabaco, el alcohol de baratija y el sudor de los crápulas se esfumaron ante el confortable aroma de mi alcoba. Acababa de descubrir la forma de cambiar mi cuerpo de espacio sin necesidad de medios externos.
Cuán maravilloso habría sido el invento si no hubiese aparecido aquel mastodonte de portero. Con malos modales me privó de mi dulce sueño al abrigo de la barra, entre copa y copa, entre raya y raya.
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Autor: noemi
Fecha: 05/05/2007 02:39.
Autor: peregrina
Gracias, soy aficionada a la microficción
Fecha: 05/05/2007 06:34.
Autor: Djanker
Fecha: 07/05/2007 11:10.
Autor: David
creo haber pasado alguna que otra vez por la misma experiencia
Fecha: 20/05/2007 20:40.







