Fobia
Estaba tan aterrorizada que no se atrevió a matar al descomunal insecto, siquiera con una zapatilla. Tampoco quería recurrir al armamento químico, por miedo a represalias por parte de otros miembros de su especie.
La certeza de su presencia, allá en la esquina superior de la cocina, bastaba para hacerla demorar su llegada al hogar después de una dura jornada de trabajo. Cuando entraba en la cocina, sus ojos implorantes se dirigían a la derecha con desconfianza. Tan sólo pasaba allí el tiempo necesario para coger atropelladamente algún refrigerio de la despensa mientras vigilaba al indolente artrópodo. En la sala de estar comía con inquietud y, con el paso de los días, cada vez le parecía más grande el invertebrado y más minúsculo su apartamento. Su sueño nocturno lo interrumpían, con cada vez mayor asiduidad, sudores fríos y picores bajo las sábanas.
Un día, al mirar hacia el rincón habitual, comprobó que ya no estaba. Con una crisis de histeria, salió corriendo para no volver jamás.
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Autor: Macdito
Fecha: 30/04/2007 17:44.
Autor: Djanker
Fecha: 02/05/2007 09:12.







