La Caída

Flavio Agelastus, cojitranco y lacerado, marcha arrastrando las correas desgastadas de sus cáligas sobre los oscuros adoquines de la Vía Tuscolana. Ya sólo falta un día de camino para rendir cuentas ante el Emperador de la enésima derrota en Germania. Su centuria, diezmada y hastiada de lodo, sangre, niebla y flechas bárbaras, sólo se alegra ya de volver a la Civitas Pecatis, donde poder malgastar su exiguo sueldo mercenario.

Mañana, Aquilina ganará unos denarios, bien merecidos, en su primer día de trabajo en el lupanar de Tito. Flavio ni siquiera la reconocerá.

 

24/04/2007 09:24 Retólicas del vallico ;?>

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Autor: Macdito

Me ha gustado mucho este relato historico, que no anacrónico. Faltaba este tipo de relatos en la, cada vez más, extensa colección de microobras.
Me quedo con la palabra lupanar, para futuros usos.

Fecha: 24/04/2007 19:21.


gravatar.comAutor: Djanker

Yo lo que no conocía era la palabra cáliga (especie de sandalia guarnecida de clavos que usaban los soldados de Roma antigua).

Fecha: 25/04/2007 09:14.


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