Barbastro

Lampiño oyó que, a lo largo de la historia y en diversas culturas, a los hombres con vello facial les han sido atribuídas virtudes tales como sabiduría, potencia sexual o estatus social, pero también falta de higiene o refinamiento, así como cierta excentricidad y un carácter, a veces, lindante con la barbarie.
Registrando la propiedad la dejó ser. Su barbambre creció y se hizo verbo. Su verbo bendijo la liberalización del suelo. No hay que mesarse las idem para saber que con más suelo edificable se puede registrar más propiedad, aunque de los de siempre sea.

Una barba moderada, chispeante, diferente...
Un barbado muy centrista, sin hilillos, buena gente...
Un barbudo corajudo, populista, cisterciense...
¿Una barba de mentira, yuxtapuesta, transparente?

Pero, como de la enigmática barba de Dios padre, tampoco sabremos nunca su sueldo. Seguramente una barbaridad.

 

23/04/2007 10:01 Retólicas del vallico ;?>

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