Michelines

Entraron lentamente en el restaurante, con las corbatas pendiendo de sus sobresalientes tripas y una sensación de falsa seguridad que emanaba de sus gafas negras. La berlina de lujo había sido aparcada cuidadosamente en la última plaza con algo de sombra del aparcamiento. Tal vez por buscar algo sin encontrarlo o por el contraste del oscuro local con la solana estival de afuera, escudriñaban a los comensales y sus platos como si curiosearan en una librería.

Se sentaron en una mesa reservada, no se sabe si para ellos. No les hizo falta pedir el menú para que el camarero en jefe, con sus mejores maneras, les trajera varios aperitivos y una botella de Martini bianco, olvidando por un momento los postres del matrimonio catalán. El propietario vigilaba discretamente desde la mesa del fondo mientras aparentaba ojear el Heraldo. Esta vez no cometería la torpeza de cobrarles.

 

20/04/2007 12:53 Retólicas del vallico ;?>

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