Lunes de aguas
Mi padre finalizó aquel festín pagano, ritual de cada primavera, entregándome un obsequio de iniciación.
-Tienes que mear al niñato- dijeron los adultos que me rodeaban sonrientes.
Entre mis manos, inerte, pálido, me hizo sentir como Saturno devorando a sus hijos. No dejaba de pensar que mi inocencia iría desapareciendo en cada mordisco que le propinara desde la cabeza hasta el final de sus extremidades.
Quizás fuera que el subconsciente empezaba a jugar conmigo, porque esos bollos son los recuerdos de la dulce infancia que ahora añoro.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Djanker
Fecha: 16/04/2007 13:24.
Autor: Macdito
Fui a la panadería de Alejandro a por un niñato y me dijeron que eso ya no se elaboraba...
No tengo palabras...
Fecha: 16/04/2007 17:33.







