Desmotinados
Perdura en sotavento la reminiscencia de olvidadas leyendas del Medievo. A estribor, fiel al dictamen del astrolabio, continúa la Polar. La mitad de la tripulación duerme ya y no sería extraño que, si Neptuno quiere, se alcanzaran las costas de Nueva Granada antes del viernes.
-La calmada satisfacción de un capitán en cubierta -pensó mientras miraba la noche más allá de la popa- es el mejor de los regalos para con una tripulación laboriosa. Las calaveras de los cabecillas reposaban ya en el lecho oceánico. Muchas millas atrás, ciegos carroñeros abisales las seguían rebañando.
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