El bicho
Lo encontró desesperado frente al espejo del baño. Una fina y larga incisión en la palma de su mano izquierda teñía la blanca loza del lavabo. Estaba envuelto en lágrimas de un profundo malestar, más hondo que el daño físico. En cuanto la vio se tapó la mano con una toalla y cerró la puerta tras un ahogado –no me toques, no puedes curarme-.
Aquella mañana se había encontrado con una gitana que repartía ramilletes de la suerte, él no creía en esas cosas, al apartarla ella le chismoteó –aprovecha el tiempo, tu línea de la vida es muy corta-.
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Autor: Djanker
Es lo que le pasa a uno por meterse rayas, y no líneas, que es mucho más fino...
Fecha: 29/03/2007 15:05.







