Nonatos

Las estancias de aquel monasterio albergaban siglos de recogimiento y mística. En lo más profundo de la clausura, franqueado por robustos tapiales asediados por el musgo, se oculta un campo santo sin epitafios ni flores. Nadie se ocupa de él, sólo la tierra húmeda, manto para madres e hijos, se afana inútilmente por sofocar los fuegos fatuos de votos violados.
El silencio es roto por novicias en penitencia vitalicia, que ruegan con el capellán por las almas inocentes del limbo de los niños.
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Autor: Djanker
Fecha: 13/03/2007 14:43.







