Alba del toro
513 kilos de rabia zaína aguardan bufando en los chiqueros apenas despunta la mañana.
Los cuatro mansos saben que sobre los cantos, húmedos por el rocío y las vomitonas de los mozos, les espera una nueva carrera, idéntica a tantas otras: algarabía y algazara, ¿gritos?... muchos..., alguna burla, apenas un par de buenos recortes y poco más... Algún jubilao con mondadientes se sonreirá cagándose en lo más alto tras pegarles un palo a la entrá del toril...
No importa, hace ya tiempo se acostumbraron a ver los toros desde la barrera...
Bien saben que el orgullo azabache se astillará de nuevo recordando su supremacía sobre los machos de la dehesa.
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