Plañideras

La quietud de la noche castellana era perturbada por lamentos y siseos beatos. Un séquito de lloronas ataviadas de negros paños y moqueros, melancólicos suspiros y rosarios resobados certificaban duelo a la luz de los cirios de exequias.
Aquel cacique solterón no despertaba demasiada empatía. Los ecos del valle de lágrimas que dominó en vida serían acallados, por unas horas, con el falso luto de las meretrices de funeral, a peseta el velatorio.

 

28/02/2007 10:32 Retólicas del vallico ;?>

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gravatar.comAutor: Djanker

Otra vez vuesas (y nuesas) mayores fuentes de inspiración: la muerte y la ranciedad, esta vez de la mano de las vendedoras de lágrimas. El vocabulario del relato es exquisito, toda una ostentación de retroruralidad.

Fecha: 28/02/2007 12:01.


Autor: Macdito

Es lo que tiene ser de pueblo...

Fecha: 28/02/2007 12:19.


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