¡Sorpresa!
La tarta de yema que tanto le gustaba ya estaba lista, los globos de colores por el techo, los vecinos avisados y los regalos en el pasillo, pero no llegó a la fiesta que le preparaba su familia. Ella nunca lo supo, pues seguramente prefirió desangrarse en el arcén de aquella autopista a reconocer la infidelidad cotidiana de su adorado esposo.
20/02/2007 13:48 Retólicas del vallico ;?>
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