Genuflexión
-¡Apunten!-.
La artificial oscuridad de su venda y el aroma húmedo de la tierra removida le evocaron recuerdos de infancia. El dos siempre fue su número favorito. En el año de los "dos patitos", como decía su madre, aprendió, en la catequesis pre-comunión, que ante el Santísimo debía siempre hacerse una reverencia.
Ahora, con once veces su predilecto por edad, esperaba de rodillas encontrarse con Él, frente a un anónimo nicho, sin poder signarse, sin culpas que confesar.
-¡Fuego!-.
Finalista en el V Concurso de Microrrelatos del Rincón de Vago.
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Autor: Djanker
"...esperaba de rodillas encontrarse con Él, frente a un anónimo nicho, sin poder signarse, sin culpas que confesar." es, sencillamente, brillante.
El relato enmarcado por un ingenioso "apunten-fuego" que delimita toda la acción del mismo a un breve y último segundo.
Pero he de reconocer que no me gusta lo de la "catequesis pre-comunión", tal vez por redundante...
Fecha: 21/02/2007 10:23.
Autor: Macdito
La cuestión está en dejar claro que esta catequesis es la que se realiza especialmente para preparar la primera comunión y que difiere de la catequesis semanal.
Fecha: 21/02/2007 11:15.







